Conclusiones



Esta investigación de campo realizada en el estado Amazonas de Venezuela, permitió el contacto directo con representantes de 10 pueblos indígenas: Piaroa, Warekena, Baré, Baniva, Puinave, Yekuana, Jivi, Piapoco, Curripaco y Joti; asentados en los municipios Atures, Atabapo, Maroa, Autana y Manapiare.

El trabajo fue presentado en formato multimedia, por considerarlo un medio más aventajado e ilustrativo de la realidad musical de los instrumentos en estudio, lo cual se demuestra en más de 300 fotos, 40 ejemplos sonoros y/o toques instrumentales, 22 videos, 6 diapositivas, 5 ilustraciones, 1 mapa interactivo y textos explicativos.

El sistema para la clasificación de instrumentos de Hornsbostel y Sachs, sirvió de base para sistematizar los 117 instrumentos registrados en esta investigación, resultando 81 aerófonos, 29 idiófonos, 4 membranófonos y 3 cordófonos.

Con respecto a las funciones que los instrumentos tienen en las manifestaciones culturales de cada grupo étnico, se encontraron que 66 son profanos y/o diversionales (los que se ejecutan en fiestas y/o actividades colectivas donde participan niños, mujeres y hombres con fines lúdicos, recreación, descanso, entre otros); 14 son sagrados (los que se ejecutan en presencia de un grupo selectivo, generalmente chamanes, músicos y ancianos con una preparación especial, en horas y lugares preestablecidos, donde se establece contacto con sus dioses y se fijan normas y/o prohibiciones a cierto sector de la comunidad); 10 son chamánicos (ejecutados exclusivamente por los chamanes para protegerse, para hacer curaciones, predicciones y hechizos); 3 son extramusicales (los que además de ser ejecutados para hacer música, tienen otros usos, por ejemplo como depósito para que el chamán guarde el yopo de consumo propio); y 29 son instrumentos de poca referencia (se trata de aquellos instrumentos cuya bibliografía no especifica su uso y además no fueron encontrados en el campo).

Al estudiar la música que estos grupos étnicos hacen con sus 117 instrumentos, se evidenció que 49 son de acompañamiento (se ejecutan para acompañar cantos colectivos e individuales, danzas y toques de otros instrumentos solistas, preponderantemente armónicos); 44 son solistas (generalmente de trata de los pares de flautas, carrizos y flautas de un solo tubo, los cuales llevan el protagonismo en la obra o tema principal, destacándose sobre los instrumentos acompañantes); y 24 son ejecutados como instrumentos de señales, comunicación, como contra y eventualmente acompañan otros instrumentos.

Es pertinente señalar que al momento de hacer la revisión documental, algunos instrumentos musicales se encontraban registrados como pertenecientes a un pueblo indígena determinado; sin embargo al momento de entrevistar a los informantes claves de las diferentes comunidades visitadas, se pudo constatar que en realidad pertenecen a otra etnia, como es el caso del tambor de tierra y el cordófono Piaroa, el tambor y el cacho de venado Warekena.

En cuanto a los instrumentos que fueron encontrados por los cronistas de indias, es significativo el hecho que algunos aún se encuentran vigentes, por ejemplo el carrizo, la maraca, el botuto, el bastón de ritmo, el tambor, las flautas con recipiente como caja de resonancia y las flautas y trompetas de madera. Otro dato curioso es que parte de estos instrumentos, antiguamente fueron sagrados, y en la actualidad se ejecutan como profanos.

Si al género se refiere, se puede afirmar que la mayoría de los instrumentos son construidos y ejecutados por los hombres, y una minoría, además de ser tocados por éllos, también son de ejecución femenina; entre los cuales se nombran: la marana Piaroa, el tüi catana o yapururo de una sola unidad Puinave, el sumageri o sonajero Curripaco, el collar de tortuguitas y la yuaba o macana de cangrejo Piaroa.

Se puede concluir que al término de esta investigación se logró el objetivo planteado; es decir, realizar un estudio desde una perspectiva organológica y funcional de los instrumentos musicales de los pueblos indígenas del Amazonas venezolano.

La experiencia directa con los indígenas de este estado pluricultural y multiétnico, deja entender la gran necesidad que tiene un pueblo por reafirmar su identidad étnica, que reclama ser escuchado a través de su música que aún suena en medio de la selva y que aspira y sigue esperando la valoración y el respeto de la cultura no indígena.

El Conuco